Poema 1
Corpo de mulher, brancas colinas, brancas coxas,
te parecem ao mundo em tua atitude de entrega.
O meu corpo de campônio selvagem te escava
e faz saltar o filho do fundo desta terra.
Fui só como um túnel. De mim foram-se os pássaros
e em mim a noite entrava com sua invasão poderosa.
Para sobreviver-me te forjei como uma arma,
como uma flecha em meu arco, como uma pedra em minha funda.
Porém chega a hora da vingança, e te amo.
Corpo de pele e de musgo, de ávido leite e firme.
Ah os vasos do peito! Ah os olhos de ausência!
Ah as rosas do púbis! Ah tua voz lenta e triste!
Corpo de pele e de musgo, de ávido leite e firme.
Ah os vasos do peito! Ah os olhos de ausência!
Ah as rosas do púbis! Ah tua voz lenta e triste!
Corpo de minha mulher, continuará em tua graça.
Minha sede, minha ânsia sem limites, meu caminho indeciso!
Escuras rugas de onde a sede eterna segue,
e segue a fatiga, e esta dor infinita.
Minha sede, minha ânsia sem limites, meu caminho indeciso!
Escuras rugas de onde a sede eterna segue,
e segue a fatiga, e esta dor infinita.
Poema 1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
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